#Coahuila // Fracking toma protagonismo en plan energético de la 4T en Coahuila y el norte del país

agosto 8, 2025

Petróleos Mexicanos (Pemex) ha definido al fracking como su principal herramienta para revertir la caída en la producción nacional de gas, de acuerdo con su Plan Estratégico 2025-2026. La paraestatal contempla enfocarse en las cuencas de Sabinas y Burgos, ubicadas en Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas, donde se prevé aprovechar yacimientos de geología compleja mediante técnicas de extracción no convencionales.

Aunque la técnica de fractura hidráulica ha sido cuestionada a nivel global por sus impactos ambientales, el gobierno de Claudia Sheinbaum respalda su uso argumentando avances tecnológicos que permitirían reducir su huella ecológica. Pemex destaca mejoras en la perforación de pozos y en el uso de agua tratada o no potable, como agua de mar y fluido residual de campos petroleros, para evitar el uso de agua dulce.

Según estimaciones oficiales, los primeros resultados de estas inversiones se verán reflejados de forma limitada entre 2026 y 2028, pero se espera una producción considerable a partir de 2029. Además, el plan contempla la participación del capital privado para acelerar los proyectos en dichas regiones, lo cual marca un giro relevante en la política energética del nuevo gobierno.

El impulso al fracking no es nuevo: aunque el expresidente Andrés Manuel López Obrador aseguró públicamente que esta técnica estaba prohibida durante su sexenio, sus gobiernos destinaron recursos significativos a proyectos relacionados. De 2018 a 2024, el presupuesto federal asignó miles de millones de pesos a campos donde se aplicaba esta tecnología, lo que generó críticas de organizaciones ambientales.

Dentro del presupuesto más reciente, ya se había revelado un proyecto estratégico en la Cuenca de Burgos, que contempla el desarrollo de 81 campos con pozos horizontales y convencionales, combinando métodos tradicionales con fracking. Este plan prevé una inversión superior a los 50 mil millones de pesos entre 2025 y 2028, evidenciando la apuesta del actual gobierno por esta controvertida técnica como pilar para garantizar la seguridad energética del país.