*Familias gastan hasta 1,500 pesos por semana para sobrevivir
Ciudad Juárez, Chih. – La crisis de agua que golpea a las colonias más pobres de la ciudad se ha convertido en una emergencia silenciosa que afecta a miles de familias. En sectores como Anapra, Lomas de Poleo, Kilómetro 33, Felipe Ángeles y varias zonas del suroriente, abrir la llave y no ver salir una sola gota es parte de la rutina diaria. Para poder cubrir necesidades básicas como cocinar, bañarse o lavar ropa, los habitantes se ven obligados a comprar pipas que, en promedio, les cuestan entre 800 y 1,500 pesos cada semana, una cantidad imposible de sostener para hogares que viven con salarios mínimos o trabajos eventuales.
La Junta Central de Agua y Saneamiento reconoce la gravedad del problema. De acuerdo con personal técnico, las fuentes de abastecimiento se han vuelto más difíciles de explotar y ahora es necesario perforar pozos a profundidades de hasta 500 metros para obtener agua. Este proceso incrementa los costos y retrasa la capacidad de respuesta ante la demanda creciente de una ciudad que no deja de expandirse, pero cuyo sistema hídrico no ha recibido las inversiones necesarias durante años.
Las familias resienten esta crisis en carne propia. “En mi casa somos seis y gastamos 1,200 pesos por semana solo en agua. Si no compramos pipa, no tenemos ni para lavar los trastes”, relata Leticia Ramos, vecina de la colonia Frida Kahlo, quien asegura que llevan más de tres meses sin servicio regular. En la colonia Plutarco Elías Calles, Juan Carlos Medina cuenta que ha tenido que endeudarse para poder pagar el líquido. “Gano 2,000 a la semana y 1,500 se van en agua cuando nos toca comprar. Es absurdo, pero no tenemos otra opción.”
En barrios como Anapra, la situación se agrava porque algunas viviendas ni siquiera están conectadas a la red formal. “Nos levantamos a las 5 de la mañana a ver si cae un chorrito, pero nada. Llevamos semanas igual”, comenta Teresa Lozano, madre soltera de tres hijos. “El agua de pipa se acaba rápido y no siempre alcanza para todo. Hay días en que tenemos que elegir entre lavar ropa o bañarnos.”
Aunque las autoridades insisten en que trabajan en nuevos pozos y mejoras en la infraestructura, para miles de juarenses la solución no llega. Mientras tanto, la falta de acceso al agua, un derecho básico, profundiza la desigualdad y coloca a las colonias de bajos recursos en una situación insostenible que ya no puede seguir ignorándose.
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