** Antigüedad de edificios, algunos centenarios, pone en riesgo la seguridad de estudiantes; autoridades admiten deterioro generalizado y limitaciones en la reparación.
Durango, Dgo. – Un 15% de los planteles educativos en el estado de Durango registran daños estructurales severos, una condición crítica que se atribuye principalmente a la antigüedad de los edificios. Varias instituciones, en especial las ubicadas en el centro histórico de la capital, superan los cien años de construcción, lo que ha provocado un deterioro progresivo y riesgoso en su infraestructura.
La situación refleja un deterioro generalizado reconocido por las autoridades del sector. Anualmente, el Instituto Nacional de la Infraestructura Física Educativa (Inifed) es el encargado de evaluar las necesidades y determinar la prioridad de las obras en cada escuela. Sin embargo, la ejecución de las reparaciones suele ser un proceso complejo y fragmentado, donde intervienen múltiples instancias y, en ocasiones, las propias comunidades de padres de familia, quienes no siempre asignan los recursos a las necesidades más urgentes.
El año pasado, el problema se manifestó de manera aguda con reportes de graves deficiencias en los sistemas hidráulicos y de drenaje de al menos tres planteles de la ciudad capital. Estas fallas, consecuencia de tuberías obsoletas y colapsadas, afectaron directamente las condiciones sanitarias y pusieron en riesgo la salud de la comunidad estudiantil, al privarla de servicios básicos en condiciones adecuadas. Las reparaciones en estos casos no fueron simples limpiezas, sino sustituciones completas de infraestructura, procesos que suelen dilatarse por la intervención de varias dependencias.
Para enfrentar el desgaste estructural, se depende en gran medida de programas federales como «La Escuela es Nuestra» y de aportaciones voluntarias de las familias. No obstante, existe una crítica recurrente sobre la gestión de estos fondos, ya que en pocas ocasiones se logra dirigir el recurso de manera eficiente hacia las necesidades de emergencia o mantenimiento prioritario.
Se advierte que, ante la insuficiencia crónica de recursos para atender toda la demanda de infraestructura, es fundamental una coordinación efectiva al interior de las comunidades escolares para detectar a tiempo los problemas y priorizar las intervenciones más urgentes, evitando que las fallas menores se conviertan en riesgos graves. La antigüedad del parque educativo duranguense presenta así un desafío de seguridad y equidad que requiere una atención sistemática y prioritaria.







