Consumo de cigarros electrónicos se duplica en menos de una década y supera al tabaco tradicional entre adolescentes
Aguascalientes, Ags. El consumo de vapeadores y cigarros electrónicos entre jóvenes en Aguascalientes mantiene una tendencia sostenida al alza, en línea con el comportamiento nacional, y comienza a desplazar al tabaco tradicional entre adolescentes, de acuerdo con los resultados más recientes de la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco (Encodat) 2025.
Los datos revelan que, mientras el tabaquismo convencional muestra una ligera disminución a nivel nacional, los dispositivos electrónicos con nicotina ganan terreno con mayor rapidez, particularmente entre adolescentes y adultos jóvenes. En la población general de 12 a 65 años, el uso de vapeadores pasó de 1.1% en 2016 a 2.6% en 2025, es decir, más del doble en menos de diez años.
El incremento resulta aún más preocupante entre adolescentes de 12 a 17 años. En este grupo, el porcentaje que reportó consumo de vapeadores en el último mes alcanzó 2.6%, superando al consumo de cigarro convencional, lo que confirma un cambio en los patrones de inicio y normalización del consumo de nicotina.
Aunque a nivel nacional la prevalencia del tabaquismo tradicional descendió de 17.6% a 15.1%, esta reducción no se refleja con la misma intensidad en Aguascalientes, donde el mercado de nuevos dispositivos ha encontrado un nicho creciente entre jóvenes que perciben el vapeo como una alternativa menos dañina, pese a la evidencia médica que advierte riesgos para la salud.
Especialistas en salud pública advierten que estos productos no solo perpetúan la adicción a la nicotina, sino que facilitan el inicio temprano del consumo, al presentarse con sabores atractivos, diseños discretos y una percepción social más permisiva. En la práctica, los vapeadores están ocupando el espacio que antes correspondía al cigarro convencional, sin que exista una disminución proporcional del hábito de fumar.
El avance del vapeo entre jóvenes plantea un desafío urgente para las políticas de prevención y regulación en el estado. La permanencia de estas tendencias sugiere que las estrategias actuales no han sido suficientes para frenar el acceso y la normalización de estos dispositivos entre la población más joven, lo que podría traducirse en mayores problemas de salud en el mediano y largo plazo.







