#Coahuila // TRABAJO, DESARROLLO Y DESIGUALDAD: EL RETO SOCIAL DETRÁS DEL CRECIMIENTO LABORAL EN COAHUILA

enero 29, 2026

Coahuila.- Coahuila ha anunciado una proyección de alrededor de 15 000 nuevos empleos para 2026, un plan que combina la llegada de inversiones con la inauguración de nuevas instalaciones productivas, como la planta de Sigrama en Torreón, que en su fase inicial generará entre 180 y 200 empleos directos. Este anuncio forma parte de la estrategia estatal para dinamizar la economía en un entorno de desafíos laborales y sociales.

Durante la inauguración de la planta Sigrama, autoridades estatales destacaron que Coahuila busca reducir su dependencia de sectores tradicionales como el automotriz, que ha enfrentado contracciones y despidos debido a decisiones de mercado global, como la menor demanda de vehículos eléctricos. La estrategia apunta a fortalecer nuevos sectores tecnológicos e industriales e impulsar sinergias con instituciones educativas para formar mano de obra calificada local.

Este enfoque no solo abre oportunidades laborales, sino que tiene un impacto directo en las familias de la entidad, especialmente en lugares como la Comarca Lagunera, donde históricamente la industria manufacturera ha sido un pilar económico.

Además de la planta de Sigrama, otros proyectos en Coahuila apuntan a fortalecer el mercado laboral. El desarrollo del Tren Saltillo–Nuevo Laredo se perfila como una obra que podría generar hasta 15 000 empleos distribuidos en diferentes módulos de construcción, enfocándose en ingenieros, técnicos y mano de obra general. Esta obra no solo reactiva la economía local, sino que también puede contribuir a fortalecer el tejido comunitario y las cadenas productivas locales.

A pesar de las cifras alentadoras, las dinámicas del empleo en Coahuila muestran tensiones profundas. En el pasado reciente, el estado enfrentó una caída de más de 8 000 empleos formales en algunos sectores industriales, lo que refleja que no todos los segmentos del mercado laboral han logrado recuperarse al mismo ritmo. Esta pérdida afectó principalmente a la industria manufacturera, impactando a miles de trabajadores y sus familias.

Estas cifras ponen en perspectiva social la necesidad de no solo crear empleos, sino empleos de calidad. El tejido social en comunidades industriales depende de estabilidad laboral, salarios dignos y oportunidades de crecimiento. El reto para las autoridades y la iniciativa privada es que estas nuevas plazas se traduzcan en condiciones de vida más justas, con acceso a seguridad social, capacitación continua y oportunidades de ascenso.