Coahuila. La falta de recursos económicos continúa siendo una de las principales problemáticas sociales que enfrentan diariamente miles de familias coahuilenses, quienes luchan por cubrir necesidades básicas como alimentación, vivienda, salud y educación en un contexto cada vez más complejo.
En distintos municipios de Coahuila, padres y madres de familia se ven obligados a realizar jornadas laborales extensas, emplearse en trabajos informales o aceptar sueldos por debajo de lo necesario para sostener un hogar. Esta situación no solo impacta la economía familiar, sino también la estabilidad emocional y el desarrollo social de niños y jóvenes.
El incremento en el costo de productos de la canasta básica, servicios como agua, luz y gas, así como el transporte público, ha provocado que muchas familias tengan que elegir entre pagar una cuenta o comprar alimentos. Para otros, acudir al médico o adquirir medicamentos se ha convertido en un lujo inalcanzable.
La falta de recursos económicos también ha repercutido en la educación, ya que estudiantes abandonan sus estudios para apoyar económicamente a sus familias, perpetuando un círculo de desigualdad que limita las oportunidades de progreso. A esto se suma el acceso limitado a programas de apoyo social, que en muchos casos no alcanzan a cubrir la demanda real de la población.
Esta problemática social evidencia la vulnerabilidad en la que viven miles de coahuilenses y pone sobre la mesa la necesidad de políticas públicas más eficaces que garanticen condiciones dignas, empleo bien remunerado y acceso equitativo a servicios básicos. Mientras tanto, las familias continúan resistiendo día a día, enfrentando una realidad marcada por la incertidumbre económica.







