Por: Emilio Rubén Rosas Nieto
De nuevo quieren manchar
mi tierra con sangre obrera,
los que hablan de libertad
y tienen las manos negras;
los que quieren dividir
a la madre de sus hijos
y quieren reconstruir
la cruz de cristo.
Quieren ocultar la infamia
que legaron desde siglos,
pero el color de asesinos
no borraran de su cara.
En México hay poco más de 130 millones de habitantes, de los cuales aproximadamente 100 millones —según las estadísticas oficiales— se encuentran en situación de pobreza o de pobreza extrema. Es contradictorio, y sumamente necesario conocer, que México se encuentra entre los 15 países más ricos a nivel mundial. Así es, estimados compañeros: vivimos en un país que es muy rico, pero su población vive en la desigualdad y el abandono.
Dicho esto, ¿se han preguntado cuál es la matriz de la pobreza en nuestro país? ¿Por qué, aunque nuestro país es muy rico, la mayor parte de la población vive en la desigualdad?
Desde hace más de 50 años, el Movimiento Antorchista Nacional ha sostenido que el lugar de donde nacen y se alimentan los graves problemas del país —que parecen muy alejados unos de los otros e independientes entre sí— es la pobreza. Es muy evidente y fácil darnos cuenta que la falta de vivienda; de servicios básicos como agua, gas, electricidad y drenaje; del espeluznante abandono al sector salud; de la pésima calidad de la educación y del evidente incremento de la inseguridad en nuestras colonias y pueblos. Que todas estas problemáticas tienen un origen en común: la pobreza y la desigualdad que afectan a millones de mexicanos.
Otro de los problemas y causas de la pobreza ha sido que hemos dejado el mercado y sus leyes en manos de un grupo reducido de personas. Para seguir manteniéndose en el poder —es decir, para seguir acumulando miles de millones de dólares en sus riquezas personales—, estos personajes que tienen en sus manos el poder económico y político, los señores capitalistas, se han dedicado a engañar, intimidar y dividir a la clase trabajadora de México y el mundo.
Han formulado teorías económicas que buscan «sanar» las heridas de las crisis económicas que cada día son más frecuentes. Algunas de ellas, como el Estado de bienestar, la «teoría del goteo» o el neoliberalismo, han sido las fórmulas que han encontrado los ricos para seguir sometiendo a las clases más pobres del país bajo el yugo del capital. Así es: ellos han hecho creer a los pobres que, con ellos a la cabeza, el desarrollo y el progreso irían «goteando» hacia abajo. Pero los aumentos salariales, la reducción de horas de la jornada laboral o el mejoramiento de las prestaciones no son más que humo ante los ojos de nuestra clase. La crisis que vivimos el día de hoy a nivel mundial ha dejado en los hechos, en la realidad material, las pruebas de que esta no es la solución.
Hoy vemos cómo el imperialismo norteamericano acecha a países como Venezuela, violando todos los derechos internacionales. El imperialismo es consciente de que ha llegado a la etapa de su decadencia; y en su desesperación por evitar su fin, solo encuentra el camino de la guerra mundial. Estas son las acciones que están tomando sus representantes para dar los resultados que les exigen los verdaderos dueños del mundo.
Sin embargo, los pueblos del mundo debemos luchar contra la guerra que promueve el imperialismo. La verdadera solución a los problemas de nuestro país no está hacia atrás, sino hacia adelante. Por eso, los mexicanos debemos estar con la multipolaridad y tener un proyecto propio. El pueblo debe despertar y tomar conciencia —especialmente el nuestro— y organizarse para que, llegado el momento, podamos impedir que el imperialismo logre sus objetivos.







