#Coahuila // Respirar se está volviendo un riesgo

febrero 14, 2026

Coahuila. En nuestras ciudades, respirar debería ser un acto natural, automático, seguro. Sin embargo, hoy se ha convertido en un riesgo silencioso. El aumento de enfermedades respiratorias asociadas a la contaminación ambiental ya no es una percepción: es una realidad que golpea hospitales, escuelas y hogares.

Niños con asma, adultos mayores con complicaciones pulmonares, trabajadores que pasan horas expuestos a partículas contaminantes. La calidad del aire se ha transformado en un problema de salud pública que refleja, una vez más, una profunda desigualdad social.

Las familias que viven en zonas cercanas a áreas industriales, avenidas de alto tráfico o sectores con escasa regulación ambiental son quienes más padecen infecciones respiratorias, bronquitis crónica y crisis asmáticas. Son también quienes tienen menos acceso a atención médica especializada. Así, el aire contaminado se convierte en un factor más que amplía la brecha social.

El aumento de enfermedades respiratorias no puede explicarse únicamente como un fenómeno estacional. Detrás hay falta de políticas ambientales más estrictas, insuficiente supervisión a industrias contaminantes, crecimiento urbano desordenado y un transporte público que no ha evolucionado hacia modelos más limpios y sustentables

Sin embargo, pareciera que la discusión pública sobre contaminación solo aparece cuando los niveles son alarmantes y desaparece cuando los índices bajan momentáneamente. La salud no puede depender de contingencias temporales; necesita estrategias permanentes.

Invertir en monitoreo ambiental, fortalecer regulaciones, modernizar el transporte y fomentar energías limpias no es un lujo ecológico: es una necesidad sanitaria. Cada hospitalización por crisis respiratoria tiene un costo humano y económico que podría prevenirse con decisiones responsables.

La contaminación no solo deteriora el medio ambiente, deteriora el tejido social. Una comunidad enferma es una comunidad vulnerable.

Ignorar el problema no hará que el aire se limpie solo. Y seguir postergando acciones contundentes solo garantiza que las próximas generaciones respiren las consecuencias de nuestra indiferencia.