Coahuila. En la madrugada del 19 de febrero de 2006, ocurrió una explosión causada por la acumulación de gas metano dentro de la mina de carbón Pasta de Conchos, ubicada en San Juan de Sabinas, en la región carbonífera del estado.
La explosión provocó derrumbes, incendios subterráneos, el colapso de túneles y altas concentraciones de gases tóxicos, dejando como saldo la muerte de 65 mineros, quienes quedaron atrapados a más de 150 metros de profundidad, en lo que se convirtió en uno de los desastres laborales más graves en la historia de México.
En el momento del accidente, 73 trabajadores se encontraban dentro de la mina; ocho lograron salir con vida, mientras que el resto quedó atrapado sin posibilidad de escapar. Días después, las labores de rescate fueron suspendidas por las autoridades, argumentando que las condiciones eran demasiado peligrosas para los rescatistas, lo que provocó indignación entre los familiares de las víctimas.
Durante años, las familias exigieron justicia y la recuperación de los cuerpos, denunciando negligencia y falta de condiciones de seguridad en la mina. La tragedia evidenció la vulnerabilidad de los trabajadores del sector minero y la falta de medidas adecuadas para garantizar su protección.
Fue hasta 2019 cuando el gobierno federal anunció la reanudación de los trabajos de rescate, mediante la construcción de nuevas galerías y labores de excavación. Desde entonces, se han logrado recuperar algunos restos humanos, los cuales han sido identificados y entregados a sus familiares, aunque el proceso continúa debido a la complejidad de las condiciones en el interior de la mina.
A casi dos décadas de la tragedia, Pasta de Conchos sigue representando una herida abierta para las familias de los mineros y para la sociedad, quienes continúan exigiendo justicia, condiciones laborales dignas y que una tragedia como esta no vuelva a repetirse.







