#Opinión // El deporte en manos del pueblo organizado

febrero 23, 2026

Por: Emilio Rubén Rosas Nieto

Cuando el deporte se convierte en negocio, pierde su esencia. Cuando lo rescata el pueblo organizado, se transforma en escuela de carácter, en forjador de conciencia y en semillero de hombres y mujeres nuevos.
El Movimiento Antorchista Nacional ha convocado a su XXII Espartaqueada Deportiva Nacional 2026, que se realizará del 7 al 15 de marzo en Tecomatlán, Puebla, la llamada “Atenas de la Mixteca Baja”. Se espera la participación de 30 mil deportistas en todo el proceso, desde las eliminatorias estatales hasta la justa nacional. No es un dato menor: es la demostración palpable de que el pueblo sí sabe organizarse y hacerlo en grande.
Durante nueve días competirán jóvenes y adultos en baloncesto, béisbol, futbol soccer, voleibol, ciclismo, atletismo y natación. Pero lo verdaderamente importante no es la disciplina, sino el espíritu con el que se compite. Aquí no se lucha por contratos millonarios ni por fama pasajera; se compite por superación personal, por orgullo colectivo y por la gloria de representar dignamente a su comunidad.
En una sociedad donde la pobreza y las jornadas extenuantes aplastan a millones de trabajadores, el deporte cumple una función liberadora. Cuando un joven salta a la cancha, cuando corre en la pista o cuando se lanza al agua, se libera —aunque sea por un momento— de la enajenación diaria. Y en ese instante descubre que puede ser fuerte, disciplinado, perseverante y valiente.
Las Espartaqueadas rescatan el sentido original del deporte, ese que los griegos entendieron como herramienta educativa. Forjan mexicanos de mente ágil y voluntad firme; hombres y mujeres que no se rinden ante la adversidad, que aprenden a tomar decisiones rápidas y a actuar con limpieza, solidaridad y espíritu de lucha.
Por eso esta Espartaqueada no es un simple evento deportivo. Es parte de un proyecto de nación. Es la prueba de que cuando el pueblo se organiza, puede construir espacios propios, independientes, sin someterse a los intereses de las grandes empresas ni a la manipulación gubernamental.
Aquí la competencia no es para humillar al rival, sino para crecer juntos. Aquí la medalla y el trofeo simbolizan disciplina, esfuerzo y hermandad. Aquí se fortalecen los lazos del antorchismo para luchar mejor por un México más justo y equitativo.
Tecomatlán volverá a ser, en marzo de 2026, el punto de encuentro de miles de voluntades decididas. Y quien quiera entender la fuerza del pueblo organizado, que observe lo que ahí ocurre: 30 mil deportistas demostrando que la transformación no se declama, se construye.