Jacobo Cruz
Según datos publicados el pasado martes por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), al cierre de 2025 fueron 428 mil personas las que carecieron de seguridad social y prestaciones laborales (60%), cifra que aumentó a lo largo del año en 38 mil zacatecanos que se sumaron a este grupo que se desempeña en la informalidad laboral superando el indicador nacional, que fue de 55%.
Los trabajadores que forman parte del sector informal, se desempeñan en el ambulantaje o en micronegocios del emprendurismo que no están dados de alta ante alguna instancia de seguridad social como el IMSS o ISSSTE; mientras que otra parte corresponde a empleados de empresas privadas o dependencias gubernamentales que tampoco han sido registrados afectando a miles de familias que dependen de su ingreso económico y para la atención de salud.
Se denomina «empleo formal” al que se encuentra formalizado mediante la celebración de un contrato de trabajo entre el trabajador y el empleador y se ajusta a los requerimientos de la ley. Por trabajo informal se entiende el empleo no protegido en la actividad agropecuaria, el servicio doméstico remunerado de los hogares, así como el de los trabajadores subordinados que, aunque trabajan para unidades económicas formales lo hacen bajo modalidades en las que se elude el registro ante la seguridad social.
La falta de plazas, como lo que revela el INEGI, también provoca que centenas de personas laboren por su cuenta en las más diversas actividades, porque se debe llevar el sustento a las familias para atender necesidades básicas que no pueden esperar. Se les puede encontrar en avenidas y cruceros de las ciudades de Zacatecas quienes obtienen sus ingresos con la venta de diversos productos de temporada variando desde confitería, artículos de limpieza, flores, aguas frescas, artesanías, etc. También es alto el número de personas que se dedican a limpiar vidrios de los autos, al malabarismo y a dar muestras artísticas para solicitar el apoyo de los automovilistas. Por otra parte, ha incrementado el número de gente que se dedica al reciclaje de todo lo que pueda venderse como PET, aluminio, ropa usada, colchones, muebles, etc., y hacerse de recursos para la compra de alimentos principalmente.
Según Abraham Maslow, son 5 necesidades humanas que tienen que ver con lo que necesitamos para vivir, trabajar, divertirnos y ser felices. De todas ellas, las principales son las relacionadas con la mantención de la vida: el comer, respirar y dormir; esto es lo que permite mantener al cuerpo en funcionamiento regular, pero es la alimentación la que absorbe la mayor parte de los ingresos económicos.
La Pirámide de Maslow es una lista que va desde las necesidades básicas, hasta las que no necesariamente tenemos que cubrir para subsistir: necesidades fisiológicas, de seguridad, afiliación, reconocimiento y de autorrealización. Todos los seres humanos estamos inmersos en este esquema, y en la base de la pirámide se encuentran las necesidades fisiológicas innatas, que son activadas desde el nacimiento hasta la muerte, y que ya se describieron líneas arriba.
Pero volvamos a los niveles básicos, porque desde allí existen carencias que llevan a que la persona no pueda resolver lo relacionado a los alimentos pues se han encarecido y se deben comprar con el raquítico salario que el obrero recibe por su trabajo, lo que pone en riesgo hasta la seguridad alimentaria de millones de familias pobres de México, situación que no ha cambiado con el gobierno de la 4T.
Cada vez es más complicado que los mexicanos alcancen el estado de plena felicidad y armonía como la máxima aspiración del ser humano que dice Maslow, porque si no alcanza para comprar alimentos ya ni hablar de la falta de vivienda y de los demás niveles de la pirámide. Por eso, Antorcha propone que la gente se organice en un movimiento vigoroso que obligue a los ricos a aplicar un modelo económico basado en 4 puntos: empleo formal para todos, salario remunerativo que permita adquirir los medios de consumo, la vivienda y salud; que los impuestos sean progresivos, es decir, que paguen más aquellos ciudadanos que ganan más; y que se destinen dinero del erario en hospitales con medicinas, entre otras necesidades, para que la gente pobre no gasto su raquítico ingreso y se logre un nivel de vida digno para todos los mexicanos.







