**Más de 17 mil jóvenes dejaron las aulas entre 2022 y 2025
El sistema educativo en Chihuahua enfrenta una crisis silenciosa. A pesar de los esfuerzos gubernamentales por otorgar apoyos y programas destinados a evitar la deserción escolar, las cifras muestran que miles de jóvenes siguen abandonando las aulas, particularmente en el nivel medio superior.
De acuerdo con datos del Observatorio de Educación con Rumbo, basados en el Sistema de Estadísticas Continuas de Educación, el estado registró un 29.2% de abandono escolar en educación media superior entre los ciclos escolares 2022-2023 y 2024-2025.
En el ciclo 2022-2023, la matrícula en este nivel educativo era de 61 mil 143 estudiantes; sin embargo, para el ciclo 2024-2025 la cifra se redujo a 43 mil 310 alumnos, lo que significa que 17 mil 833 jóvenes dejaron sus estudios en ese periodo.
Los datos muestran que el abandono escolar se agudiza justamente en el paso hacia la educación media superior, etapa en la que muchos estudiantes enfrentan presiones económicas, familiares o sociales que los obligan a abandonar la escuela para incorporarse al trabajo o apoyar el ingreso del hogar.
Aunque el problema también se presenta en otros niveles, la magnitud es menor. En secundaria, la matrícula pasó de 63 mil 71 a 57 mil 251 estudiantes, lo que representa una disminución de 6 mil 465 alumnos, equivalente a un 9.6% de abandono escolar.
La tendencia se repite a nivel nacional. En todo el país, la matrícula de educación media superior pasó de 2 millones 68 mil 546 estudiantes a 1 millón 428 mil 984, lo que significa 639 mil 562 jóvenes menos, es decir, una caída del 30.9% en el mismo periodo.
Especialistas advierten que la deserción escolar no es un fenómeno aislado, sino el reflejo de problemas estructurales del sistema educativo y de las condiciones económicas de las familias. La pobreza sigue siendo uno de los principales factores: cuando los ingresos familiares no alcanzan para cubrir la canasta básica, la educación suele quedar relegada frente a la necesidad inmediata de sobrevivir.
A ello se suman las secuelas que dejó la pandemia de Covid-19, que profundizó desigualdades y debilitó el vínculo de muchos estudiantes con la escuela. La educación a distancia provocó que numerosos jóvenes perdieran el sentido de pertenencia a la comunidad escolar y optaran por integrarse al mercado laboral, lo que en muchos casos deriva en un abandono definitivo de los estudios.
Las cifras revelan que, pese a los programas y apoyos implementados para frenar la deserción, el sistema educativo continúa perdiendo miles de estudiantes, lo que plantea uno de los retos sociales más importantes para el estado en los próximos años.







