Por Luis Maldonado García
En la zona metropolitana de Monterrey, una de las más pobladas del país, pues en ella se concentra la mayoría de la población, la zona urbana a crecido desmedidamente por diversos factores, como el ofrecimiento de empleo en las diversas fábricas.
La llegada de personas a la entidad, de otros estados del país o incluso de otro pais como los migrantes que en su anhelo por llegar al vecino país del norte, algunos se quedan en Monterrey o en los municipios que integran la zona metropolitana. De acuerdo con datos del INEGI, a la entidad, entre 2015 y 2020 han arribado 226,869 personas migrantes entre mexicanas y extranjeras. Sin lugar a duda, esta situación plantea la necesidad de encontrar soluciones que beneficien a todos los habitantes de Nuevo León, a la par de garantizar los servicios básicos como seguridad, salud, vivienda y educación, etc.
Derivado del crecimiento acelerado a la par también crecen la cantidad de colonias formadas con casas de interés social, que a decir verdad son cada vez más reducidas y más costoso obtenerlas y que desde luego no son para el alcance de todos.
La formación de colonias populares siempre es una salida para familias de escasos recursos que buscan un patrimonio para su familia, pues son estas más económicas y por su condición les permite ir realizando su casa poco a poco.
El Movimiento Antorchista ha promovido la formación de colonias en todas las entidades del país para satisfacer una demanda popular, obtener terrenos de manera legal a cómodos pagos para las familias que después de un tiempo terminan de pagar, con ello obteniendo un patrimonio seguro para su familia.
En Nuevo León se han formado colonias como la Fraternidad Antorchista en Escobedo, Magdalena Córdova Moran en el municipio del Carmen, entre otras. La lucha organizada por los servicios es tarea de todos los días para que las familias de estas colonias vivan con los servicios necesarios para vivir.
Es preciso señalar que muchos de estos servicios se pueden lograr, en muchas de las ocasiones por voluntad política de las autoridades locales o estatales, tal es el caso de la colonia Fraternidad que lleva años gestionando la energía eléctrica, necesaria para el buen vivir. Desde la administración pasada se consiguió un recurso federal etiquetado para esta obra importante, sin embargo, por tramitología que no quisieron hacer, el recurso, finalmente se regresó a la federación quedando la gente a su suerte. Esperamos que el gobierno municipal y estatal actual reflexione el caso, que se realice el proyecto y se ejecute la electrificación, no se quiere nada regalado, lo único que buscan las familias es vivir bien sin tener que preocuparse de este importante servicio.
Estamos preparados para seguir luchando, pero si es necesario levantaremos la voz y nos escuchen y vean que aquí estamos como el primer día que se formó la colonia, decididos a luchar por los nuestros, por las familias necesitadas que un día vieron en Antorcha una salida a sus problemas, que de manera organizada se consiguen grandes cosas.







