** “La hora de los pueblos no es un eslogan, es una advertencia para los poderosos”: el discurso que marcó la graduación de la primaria “Unión, Fraternidad y Lucha”
Durango, Dgo. – No hubo discurso de ocasión ni palabras de compromiso. Hubo, en cambio, un aviso contundente que sacudió el protocolo de la ceremonia de graduación de la primaria “Unión, Fraternidad y Lucha”. Los 58 estudiantes que recibieron su certificado como generación 2026 no solo cerraron un ciclo académico: llevan sobre sus hombros el lema “Es la hora de los Pueblos”, y Pedro Martìnez Coronilla se encargó de despojarlo de cualquier interpretación ingenua para convertirlo en un programa de acción.
Frente a autoridades educativas, entre ellas la supervisora de la Zona Escolar #21 Mtra. María Leticia Pineda Martínez, el dirigente Antorchista lanzó una frase que resonó como diagnóstico y como sentencia:
“Los poderosos tienen dinero y poder político, pero el pueblo tiene un arma más fuerte: su capacidad de organización y su número. En el mundo somos más los que producimos la riqueza, los alimentos, la ropa, la medicina. ¿Por qué entonces quienes mandan son ellos y no nosotros?”
Con esta pregunta, el dirigente estatal Antorchista no solo cuestionó la legitimidad de las élites económicas y políticas, sino que desnudó la contradicción estructural del sistema: los trabajadores sostienen al mundo, pero son excluidos de las decisiones que lo gobiernan. “Se toman el derecho de decir lo que hay que hacer en el mundo y en nuestro país, como si fueran dueños de nuestras vidas. Pero el planeta es de todos, y México es el suelo que nos tocó habitar”, sentenció.
Lejos de los lugares comunes de las ceremonias escolares, el líder estatal señaló directamente a quienes “están declarando la guerra a nivel mundial” y los acusó de arrogarse un derecho que no les corresponde: el de decidir el destino de la humanidad.
Pero el discurso no se quedó en la denuncia. Su posición quedó clara en el llamado a la acción:
“Es la hora de los pueblos, pero de los pueblos organizados, educados, con visión de futuro, que se preocupan por la política. Hay que hacer política, porque si no lo hacemos nosotros, otros la hacen por nosotros, y lo hacen en perjuicio nuestro”.
Esa frase condensó el núcleo de su mensaje: la política no es un asunto de especialistas, sino una trinchera cotidiana que las mayorías deben ocupar. Advirtió que la apatía y la desorganización son el caldo de cultivo para que los grupos de poder sigan imponiendo sus intereses.
El discurso también conectó el análisis macro con la realidad inmediata de las familias presentes. Martínez Coronilla reconoció el esfuerzo de los padres por vestir, calzar y alimentar a sus hijos, pero les recordó que eso no es suficiente:
“Hay que ver el futuro de ellos como la próxima generación de México. Ellos tendrán que saber que nosotros, sus padres y mayores, trabajamos para conservarles una patria en paz, justa y soberana”.
Con esta afirmación, confirmó la idea de herencia y responsabilidad: el legado no es solo material, sino político. La soberanía y la justicia social no se reciben pasivamente, se construyen con organización y lucha.
“Es la hora de los pueblos trabajadores, porque son ellos quienes producen todo lo que existe y quienes deben decidir el rumbo del mundo. La fuerza la tiene el pueblo”. Pedro Martínez Coronilla, refrendó el mensaje desde la tribuna
La organización popular es el único camino para disputar el poder real frente a los sectores que hoy lo concentran.
El evento, que incluyó escolta, poesía, danza y canciones a cargo de los alumnos y del grupo cultural de la secundaria “Federico Engels” y la casa del estudiante “Gral. Francisco Villa”, trascendió lo artístico para convertirse en un escenario de formación política para los niños y sus familias.
La generación 2026 se despide de la primaria con un título que no es un adorno, sino un mandato histórico: “Es la hora de los pueblos”. Y como lo dejó claro la maestra Hersilia Córdova Moran, esa hora no llegará por sí sola: se construye con conciencia, con unidad y, sobre todo, con organización popular.
Felicitaciones a los 58 graduados y a sus familias. Su esfuerzo es el primer paso. La lucha, el siguiente.







