** Sobrevivir con dádivas: el nuevo rostro de quienes perdieron su empleo en el primer cuadro.
Durango, Dgo.- La ola de cierres de negocios que afecta al Centro Histórico de la capital no es solo un problema de estadística comercial, sino una crisis con un rostro profundamente humano. Así lo advierte Rolando Álvarez Peña, dirigente de la Federación de Trabajadores Independientes (FTI), quien alertó que cada local que baja sus cortinas significa, “bajita la mano”, que al menos tres familias duranguenses se quedan sin su principal fuente de ingresos.
“Es necesario hacernos la pregunta: ¿cuántas familias se quedaron sin comer?”, declaró Álvarez Peña, enfatizando que este es el principal aspecto que se debe tomar en cuenta más allá de los números de rentas o ventas. Señaló que las personas que laboraban en estos comercios ahora se ven orilladas a buscar una nueva fuente de empleo o a determinar a qué otra actividad pueden dedicarse para llevar el sustento a sus hogares.
El líder de la FTI descartó que la migración a la informalidad sea una solución viable en la actualidad, pues aseguró que ese sector tampoco está generando los ingresos suficientes para sobrevivir. Como ejemplo, mencionó que en los tianguis de la ciudad ya hay espacios que permanecen vacíos, ya que los vendedores han tenido que empeñar o vender sus propias pertenencias para poder subsistir y ya no cuentan con capital para reinvertir en mercancía.
Ante este panorama, Álvarez Peña sostuvo que un número creciente de familias está sobreviviendo gracias a dádivas o a los programas de apoyo de los gobiernos federal, estatal y municipal. Sin embargo, advirtió que estos recursos son insuficientes y que, en algún momento, se verán rebasados para atender las necesidades básicas de alimentación de toda la población.
La problemática ha encendido las alertas en el sector. Recientemente, la Dirección de Fomento Económico municipal reconoció que alrededor del 8% de los cerca de 800 locales identificados en el primer cuadro de la ciudad se encuentran cerrados, lo que equivale a aproximadamente 64 establecimientos. Las autoridades han señalado que algunas de estas bajas se deben a reubicaciones o a la concentración de operaciones en una sola sucursal para reducir gastos.
Por su parte, la diputada local Gaby Vázquez ha manifestado su preocupación y ha llamado a fortalecer el consumo local para evitar que más negocios cierren, destacando que el impacto va más allá de la economía, afectando «familias, empleos y proyectos de vida”.







