Por: Nataly Torres
La labor periodística se ha convertido en una actividad peligrosa, afirmación que puede ser desestimada al preguntarnos, y cuándo, en qué época no lo ha sido. Esto es partiendo de que, dicha actividad por su tarea especial de «informar», tiene implícita la controversia, informar a quién, cómo informar y para qué informar, qué buscamos, qué queremos.
Se «informa», es decir; se escribe, se habla o se presenta una película, todo ello con la finalidad de dirigir: El periodista de las noticias informa los sucesos, los hechos, convirtiendo las noticias en mandatos, son mandatos y por ello el periodista, el periodismo, es una forma de «dirección social». Expresado esto cómo, «la información es poder».
Ya el filósofo inglés del siglo XVII, Francis Bacón (1561-1625), padre del materialismo inglés, formuló en una de sus obras Meditaciones Sacrae (1597) la frase; «Scientia Potentia est”, ¡el conocimiento es poder!, lo que significa que poseer información y saber cómo aplicarla, para mejorar las condiciones de la sociedad, permite al poseedor de la misma poder incidir en la dirección del desarrollo social.
Pero para entender esto tuvieron que pasar 270 años, hasta que un gran científico (Carlos Marx) descubrió las leyes que rigen el desarrollo de la sociedad, y pudo descubrir que la conciencia está determinada por la forma de producción imperante en esa sociedad, siendo la clase poseedora de los medios de producción, la que, a través del control de las leyes, la política, la educación y las ideas, dirige a dicha sociedad.
Si los dueños de los medios de producción son los poseedores de las industrias, empresas y todo lo que permite el funcionamiento social, ellos impondrán su dirección. Si, por el contrario, los dueños de los medios de producción, son la clase trabajadora, ella a través de sus organismos de dirección, el partido y los colectivos: parlamentos, asambleas, consejos, impondrán su dirección.
Una manera muy objetiva de ver en la práctica esto que parece solo teoría, lo podremos observar al ver los sucesos acaecidos en Venezuela, en el golpe de estado perpetrado (en abril de 2002, donde el presidente Hugo Chávez fue derrocado por un golpe de estado) por los EE.UU. que se informa en el documental del año 2003, acerca de los sucesos ocurridos paso a paso.
Fueron 72 horas de una gran incertidumbre, y no por la falta de información, sino por la desinformación. Expliquémonos; El gobierno del presidente Hugo Chávez, solo disponía del canal 8 del estado. El cual quedó fuera del aire y solo las los medios de comunicación privados tenían señal y, transmitían lo que a ellos interesaba, la información de los golpistas.
Fue hasta que el canal 8 recupero la señal y pudo transmitir la información de que el presidente Hugo Chávez, estaba vivo y no había renunciado a la Presidencia de la República venezolana, que se restableció «la información», y con ella una serie de sucesos que permitieron evitar una tragedia, como lo hubiera sido una «Guerra Civil» que confrontara al pueblo venezolano.
Aquí está mostrado, para el que lo quiera ver, que la información es poder. Para ello es necesario entender también que la información debe ser objetiva. Es decir, reflejar la realidad. O sea, cómo sucedieron los hechos, puede haber dos, tres, cien versiones, pero la realidad es solo una, existe en forma objetiva, independientemente de nuestros deseos, fuera de nuestra voluntad.
Por ello, su reflejo debe ser: verdadero, fiel, exacto, acertado de los hechos, descripción exacta de los mismos, sus conexiones, tal como se dan en la naturaleza y en la sociedad. No hay hechos aislados, están conectados con las relaciones de clase en que se dan, no son ajenos a la lucha de clases contradictoria que los provoca, dar las razones sociales que los ocasiona, las causas que los hacen posible. Esa es la objetividad de la realidad.
Después de 23 años, y ya sin Hugo Chávez, en el mundo, la historia se repite, pero hoy la tecnología hace el milagro de mostrarnos los hechos en tiempo real, y de proporcionar la información como va sucediendo, lo que permite al periodista cumplir mejor su trabajo, su tarea de informar, con objetividad.
Pero entonces, por qué se ha dificultado, la tarea de informar, es decir, por qué el oficio del periodismo, enfrenta la represión, persecución e incluso la muerte, porque ahora es más difícil ocultar la verdad, porque un periodismo comprometido, mandata y dirige la acción social por el solo hecho de informar con objetividad. Vaya nuestro reconocimiento a los periodistas y a sus esfuerzos por informar con objetividad, reivindicando así la lucha popular.






