#SanLuisPotosí // El orador tiene que dar argumentos que sean capaces de convencer al público

febrero 9, 2026

 

•Los filósofos se han encargado de interpretar el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo

 

En el marco del VI Jornada Nacional de Oratoria, Euribiades García, vocero del Movimiento Antorchista en la entidad y presidente del jurado calificador, manifestó, ante cientos de participantes y espectadores potosinos, que las palabras no son más que la verbalización del pensamiento, en el sentido de que son el ropaje material de las ideas. “De tal manera que para el Movimiento Antorchista es muy importante la oratoria, pues como las demás artes, en la medida en que ésta sirve verdaderamente para construir conciencia en las grandes masas, conciencia en la gente, de tal manera que le sea útil a la sociedad para poder transformarse en una sociedad mejor.

 

En el mismo sentido señaló dos ejemplos, el de Demóstenes y el de Cicerón, que han sido de los más grandes oradores de la historia. “Demóstenes era incluso, dicen, tartamudo y a fuerza de ejercicio logró dominar y hacer discursos que conmovieron a sus contemporáneos, pero además sus contemporáneos y sus paisanos lograron, óiganlo bien, tener en cuenta a Demóstenes, que los griegos mandaron a esculpir en su tumba la siguiente frase, “Demóstenes, si tu poder hubiera sido tan grande como tu ingenio, no dominaran a los griegos los macedonios». Fíjense, los griegos reconocían el poder de Demóstenes, que no tuvo el poder suficiente porque no era quien gobernaba, pero si Demóstenes hubiera tenido el poder, decían los griegos, no los hubieran dominado los macedonios, José Filipo y Alejandro Magno”.

 

De tal modo, dijo el presidente del jurado, “la palabra, los discursos son muy importantes, cuando son contundentes, pero sobre todo cuando reflejan la realidad y cuando reflejan la necesidad de poder transformar lo que está mal para hacerlo bien, eso, compañeros, definitivamente, es verdaderamente grandioso, que es a lo que debemos decir. En la antigüedad, y es el segundo ejemplo, el orador normalmente era un político, ejercía poder como los senadores, pero fundamentalmente eran los abogados, eran los defensores. Y también Marco Tulio Cicerón se destacó en el uso de la palabra, y hasta la fecha se le recuerda como uno de los grandes oradores.

 

De tal manera que nosotros tenemos pruebas contundentes de que hablar bien tiene que ver esencialmente con pensar bien, pero también con seres curiosos de la realidad para poder transformarla, para poder lograr algo. Se dice que convencer es persuadir, es seducir, y el acto de la oratoria tiene que ver con el convencimiento, o sea, con la seducción, con la convicción. Por eso las piezas oratorias tienen una estructura en efecto, pero fundamentalmente lo que debemos de nosotros pretender lograr en nuestro auditorio es que se queden con el exordio, que se queden con el llamado que hace el orador, porque lo que pretende es mover a la acción de los que lo escuchan.

 

La Oxfam, acaba de informar, “hay datos concretos de que menos del 0.0001 se acapara la riqueza, y unos cuantos, y esos cuantos, si acaso serán unas 25 o 30 familias en el mundo, concentran más riqueza que la que pueden tener sumados la mitad de la población del mundo. Está claro que eso no solamente es injusto, no solamente es irracional, porque no está basado en la razón, sino que además no es viable económicamente, y eso tiene que transformarse. Pero para poder transformar a la realidad hay que conocerla, y desde mi punto de vista, el orador debe de saber que tiene una gran responsabilidad, porque para poder transformar a la sociedad hay que conocerla.

 

Pero también es cierto, que como dijo un gran pensador del Siglo XIX, Carlos Marx, que advirtió: «hasta aquí los filósofos se han encargado de interpretar el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo», y a eso creo yo están llamados los oradores.