#Coahuila // Emergencia silenciosa: depresión y ansiedad sin atención suficiente en Coahuila

febrero 17, 2026

Coahuila. La salud mental se ha convertido en una de las problemáticas sociales más urgentes en Coahuila. La depresión y la ansiedad afectan cada vez a más personas, especialmente jóvenes y adultos en edad productiva, pero el acceso a atención psicológica y psiquiátrica continúa siendo limitado, costoso o insuficiente en muchas regiones del estado.

Especialistas han advertido que la depresión no solo impacta el estado de ánimo, sino también el desempeño escolar, laboral y familiar. En Coahuila, factores como la incertidumbre económica, la violencia, el desempleo y la presión social han intensificado los cuadros de ansiedad y depresión, generando un problema que va más allá de lo individual y se convierte en una crisis colectiva.

Aunque existen instituciones públicas que brindan apoyo, la demanda supera la capacidad instalada. En zonas urbanas puede haber mayor acceso, pero en comunidades periféricas y rurales la atención especializada es escasa o prácticamente inexistente. Muchas familias no cuentan con los recursos para pagar consultas privadas, cuyos costos resultan inaccesibles para buena parte de la población.

Además, el estigma social sigue siendo un obstáculo. Muchas personas evitan buscar ayuda por miedo a ser juzgadas o señaladas, lo que retrasa el diagnóstico y agrava los síntomas.

La falta de atención oportuna no solo deteriora la salud individual, sino que impacta directamente en la sociedad. Aumenta el ausentismo laboral, baja el rendimiento escolar y se deterioran las relaciones familiares. En casos graves, puede derivar en conductas autodestructivas o violencia.

En jóvenes coahuilenses, la ansiedad se ha vinculado con deserción escolar y aislamiento social, lo que limita oportunidades futuras y perpetúa ciclos de vulnerabilidad. En adultos, la depresión puede traducirse en pérdida de empleo o incapacidad para sostener económicamente a sus familias.

La salud mental debería considerarse una prioridad pública en Coahuila. Incrementar el presupuesto, ampliar la cobertura de atención psicológica gratuita y fortalecer campañas de prevención y concientización son pasos necesarios para evitar que esta problemática continúe creciendo.

La depresión y la ansiedad no son debilidades personales: son condiciones de salud que requieren atención profesional. Ignorarlas no solo afecta a quienes las padecen, sino a toda la sociedad coahuilense.