#Coahuila // Entre libros y jornadas laborales: estudiantes que sostienen hogares en Coahuila

febrero 18, 2026

Coahuila. En Coahuila, miles de estudiantes combinan sus estudios con jornadas laborales para apoyar económicamente a sus familias. Lo que para algunos representa una experiencia formativa, para otros es una necesidad que nace de la precariedad económica y la falta de oportunidades.

El aumento en el costo de vida, los bajos salarios y la informalidad laboral han obligado a jóvenes, principalmente de nivel medio superior y superior, a integrarse al mercado laboral antes de concluir su formación académica. Muchos trabajan en comercios, restaurantes, fábricas o en empleos informales, con horarios extendidos que afectan directamente su rendimiento escolar.

La doble responsabilidad impacta el desempeño académico. El cansancio físico, el estrés y la falta de tiempo para estudiar provocan bajas calificaciones, ausentismo y, en casos más graves, deserción escolar.

En municipios industriales del estado, donde la actividad económica depende en gran parte de maquiladoras y comercio, es común encontrar jóvenes que trabajan turnos nocturnos y asisten a clases por la mañana. Esta dinámica genera desgaste emocional y limita sus oportunidades de desarrollo profesional a largo plazo.

Cuando un estudiante abandona la escuela por necesidad económica, no solo pierde una oportunidad individual: la sociedad pierde capital humano. La falta de preparación académica reduce las posibilidades de acceder a empleos mejor remunerados, perpetuando ciclos de pobreza y desigualdad.

Además, la presión de asumir responsabilidades económicas a temprana edad puede afectar la salud mental de los jóvenes, generando ansiedad, frustración y sensación de estancamiento.

Aunque existen becas y programas de apoyo educativo, muchas veces no son suficientes para cubrir las necesidades reales de las familias. La falta de políticas públicas integrales que combinen educación, empleo digno y apoyo social deja a los estudiantes en una posición vulnerable.

El fenómeno de estudiantes que trabajan para sostener a sus hogares refleja una realidad económica compleja en Coahuila. No se trata únicamente de esfuerzo juvenil, sino de una problemática estructural que exige atención urgente para evitar que la necesidad siga truncando sueños.