#Opinión // Los incendios forestales y la responsabilidad ciudadana

febrero 19, 2026

Jacobo Cruz

Desde el techo de mi domicilio, el pasado 12 de febrero pude documentar el desarrollo de 7 incendios al mismo tiempo, estos tan sólo en la zona de la unidad deportiva de Guadalupe. El más fuerte y destructivo fue el registrado en los cerros ubicados entre la capital y el municipio de Vetagrande, que según los brigadistas de la Coordinación Estatal de Protección Civil, lograron controlar al 100% luego de consumir más de 60 hectáreas de pastizales, matorrales y desplazar o quemar a la fauna nativa.

Tema preocupante es que estos daños se dan de forma frecuente en zonas que debieran ser cuidadas por los mismos ciudadanos como el histórico cerro de la bufa o el ecoparque; mientras que el incendio de recicladoras Y yonques son muy dañinos, pues los materiales que se incendian son llantas, colchones y materiales PET, que contaminan en mayor proporción el entorno, cosa que es muy común en la zona rumbo a Sauceda de la Borda.

De acuerdo con datos de la Comisión Nacional Forestal (Conafor), en lo que va de 2026 (enero y febrero, apenas), se han registrado 6 incendios forestales que afectaron 108 hectáreas; mientras que en 2025 se contabilizaron 126 eventos que dañaron más de 32 mil hectáreas. Como vemos, la cifra de conflagraciones es alarmante, a pesar de que formalmente la temporada de incendios arranca en la primera semana del mes de marzo.

Sin embargo, se deduce que no se suman las pequeñas quemas, que normalmente ocurren en lotes y parcelas de la zona urbana, o en los basureros clandestinos donde se reducen llantas y bolsas tiradas por la gente irresponsable, que se ahorra el pago para depositarla en el basurero intermunicipal, (dije al inicio que pude documentar 7 de ellos al mismo tiempo).

Según Jorge Luis Gallardo Álvarez, coordinador estatal de Protección Civil, los principales detonantes de los siniestros forestales son las quemas agrícolas fuera de control y el uso indebido del fuego en zonas rurales, es decir, son provocados por campesinos que no pueden detenerlos debido a los fuertes vientos que azotan a la entidad.

El otro factor que eventualmente puede provocarlos son los vidrios que crean el efecto lupa, pero esta causa es mínima, pues se requiere la conjunción de distintos factores. Entonces queda claro una cosa, los incendios están siendo provocados. Y aunque parezca increíble, hay gente que le gusta quemar, siente placer por ver como las llamas consumen y en el sitio sólo quedan cenizas esparcidas y animales chamuscados por las llamas abrazadoras, lo que altera el equilibrio ecológico, pues la materia orgánica no puede terminar de incorporarse al suelo provocando empobrecimiento, aridez y desde luego que no hay alimento para el ganado; mientras que especies de fauna, entre ellas ratones y víboras deben mudarse a otro sitio alcanzando muchas veces las zonas habitacionales.

Jorge Luis Gallardo Álvarez, de PC, sostiene que los peritajes practicados establecieron que el 95% de los casos registrados tuvieron origen intencional por la mano humana o derivaron de actos negligentes, allí es donde debemos analizar la responsabilidad social.
Y ahora la pregunta obligada ¿qué hacer con los culpables de estos incendios?

En México, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA) castiga estas acciones con multas de hasta 20 mil días de salario mínimo y penas de prisión de hasta 10 años, llegando incluso a 15-20 años si afectan áreas naturales protegidas. Estas sanciones aplican tanto por dolo como por imprudencia, pero no se ha sabido que alguna persona haya sido castigada por estos hechos que atentan contra toda la población, porque no nos damos cuenta, pero la contaminación es imparable, porque al mismo tiempo se dan fenómenos como la descarga de aguas negras e industriales a los ríos que van a dar al mar; se siguen usando pesticidas de forma indiscriminada y se acumulan montañas de basura en todas las poblaciones y grandes ciudades que ponen en riesgo real a las nuevas generaciones.

La propaganda oficial hace responsables a todos por igual pero esto es un engaño, es una forma de repartir la responsabilidad de quienes han sobreexplotado los recursos naturales y esto es justo lo que quieren el gobierno y los hombres de la industria, que son quienes en conjunto se benefician de la explotación irracional de los recursos naturales obteniendo grandes ganancias económicas.

¿Qué podemos hacer nosotros, la gente común para evitar los incendios y frenar la destrucción del planeta?

Existen varias medidas domésticas que se pueden y deben poner en práctica que son por todos conocidas: reciclar el agua, separar la basura orgánica, cultivar especies florales y muchas más. Es un hecho que con esto no se va a lograr un cambio sustantivo, porque el problema es que las empresas son las verdaderas responsables del uso desmedido de los recursos de todos, de todas formas podemos ayudar antes de que llegue el día en que ya no se pueda revertir el fenómeno. Para lograr esto, es urgente que la gente se concientice y que los enfermos mentales que queman a propósito, reciban tratamiento y castigo de acuerdo a las leyes para que no destruyan en minutos lo que la naturaleza crea en centenas de años, mientras que debe reforzarse la educación ambiental en todos los niveles educativos.

Finalmente, digo estar de acuerdo que proteger al planeta es tarea de todos, pero principalmente del gobierno de los ricos que debe proponer las medidas científicas, con recursos económicos y humanos, de tal forma que los ciudadanos contribuyan con todo lo que esté a su alcance por su derecho a un mundo mejor antes que la catástrofe se vuelva inevitable e irreversible, cuando todo lo que hagamos después de cruzar esa raya roja sea absolutamente inútil.