#Opinión // Gran lección de unidad y resistencia que le da al mundo el pueblo iraní

abril 16, 2026

Por: Lenin Nelson Rosales Córdova

Desde el pasado 28 de febrero del presente año, cuando iniciaron los bombardeos en contra del pueblo iraní por parte de Israel y apoyado por gobierno de Estados Unidos, ataque denominado “Furia épica”, y que fue justificado, según los agresores, para destruir la industria de misiles y acabar con la capacidad nuclear de Irán, el planeta entero está en alerta por las consecuencias humanas y económicas que este brutal ataque pude ocasionar.

Recordemos que esta crisis comenzó el 13 de junio del 2025 cuando Israel lanzó la Operación León Naciente, un ataque “preventivo” sobre instalaciones militares y nucleares iraníes, ataque que en su momento no tuvo éxito pero que, con la llegada al poder de Donald Trump, y los resultados de los últimos conflictos donde participó Israel, se abrió de nuevo la ventana y la posibilidad de ataque a Irán, bajo la retórica de acabar con la amenaza nuclear y salvar al mundo.

Desde entonces, las imágenes que llegan desde Irán a todo el planeta no se olvidan fácil, no son solo columnas de humo ni edificios reducidos a escombros. Hay algo más cruel y que refleja el modelo de “Paz” del imperialismo: los rostros del pueblo iraní, las miradas cansadas, manos que se aferran unas a otras, familias que, aun con el miedo encima, se niegan a soltarse. En medio del ruido de las sirenas y de las versiones oficiales que intentan explicarlo todo en términos simples, hay algo que se siente más fuerte que cualquier discurso: un pueblo que no se rinde.

Como ya es costumbre por parte de los agresores, desde que comenzaron los ataques encabezados por Israel y respaldados por Estados Unidos, se ha querido instalar la idea de que todo esto responde a una necesidad mayor, a una especie de “mal necesario” para garantizar la seguridad global. Pero cuando uno mira con más calma, cuando se detiene a escuchar otras voces, esa explicación empieza a hacer agua. Cuesta trabajo aceptar ese argumento cuando viene de gobiernos que arrastran señalamientos serios por violaciones a los derechos humanos, dentro y fuera de sus propios territorios.

Esa forma de contar la historia, dividiendo todo entre buenos y malos, termina siendo no solo insuficiente, sino profundamente injusta. Porque en ese esquema no caben las personas de a pie. No caben las madres que corren con sus hijos en brazos, ni los ancianos que no alcanzan a abandonar sus casas, ni los jóvenes que de un día para otro ven cómo su vida cambia por completo. Esa narrativa borra lo más importante: que detrás de cada bomba hay historias que se rompen.

Y es ahí donde Irán deja de ser un tema lejano para convertirse en algo más cercano, más humano. Porque lo que está ocurriendo no es una abstracción geopolítica, es una realidad que golpea a millones de personas. Familias desplazadas, niños heridos, barrios enteros viviendo con la angustia de no saber si la noche traerá otro ataque. Esa es la parte que pocas veces ocupa los titulares.

Se podría relatar en miles de páginas las atrocidades de este ataque injustificado contra el pueblo iraní, pero hay algo más valioso que debemos rescatar y que, sin duda, es una gran lección para todos los pueblos del mundo: la unidad, solidaridad y resistencia iraní contra el poder amenazador e inhumano de los países imperialistas. Esta unidad no es un slogan ni imposición política, es el resultado de una historia marcada por momentos difíciles, por presiones externas, por conflictos que han obligado a la sociedad iraní a aprender a resistir.

Y es que lo que está pasando en Irán no es ajeno a lo que ha pasado en América Latina, también en este lado del planeta se han vivido este tipo de intervenciones extranjeras, a lo mejor en otras dimensiones, pero sí se han vivido. Por eso es tan importante aprender de la unidad y resistencia del pueblo iraní.

Y es fundamental resaltar y mencionar que gran parte de la población mexicana ha levantado la voz en contra de este genocidio, de este brutal ataque a un pueblo que, a decir de propios funcionarios de Estados Unidos, no representaba una amenaza, más bien, es un obstáculo para el imperio en su deseo de apoderarse de espacios y recursos estratégicos.

Es así como este fin de semana se realizó una marcha en los alrededores de la embajada de Irán en nuestro país, donde miles de ciudadanos rechazaron el ataque y condenaron al imperio en su deseo del control total del planeta, sin importarle la vida de la población en general. En esta marcha participaron compañeros del Movimiento Antorchista, quienes respaldaron la resistencia y unidad de un pueblo que hoy está siendo masacrado.

Este tipo de expresiones son fundamentales. En un escenario internacional donde las decisiones parecen concentrarse en unos cuantos actores, la presión de la sociedad civil adquiere un valor especial. Recordar que detrás de cada conflicto hay vidas humanas, historias, familias, es una forma de resistir la deshumanización que suele acompañar a la guerra.

Compañeros y amigos, que lo que está ocurriendo en Irán no nos sea ajeno, y que aprendamos de su gran resistencia, de su solidaridad y esto nos haga reflexionar de la tarea urgente del pueblo mexicano en estos tiempos inciertos de conflictos globales y de la multipolaridad emergente para hacer contrapeso al poder del imperialismo.