#Aguascalientes// La juventud no puede ser espectadora, el llamado del ingeniero Aquiles Córdova.

mayo 24, 2026

Por: Pedro Pérez Gómez

En tiempos donde millones de jóvenes son educados para obedecer, competir y sobrevivir individualmente, el III Congreso Internacional Universitario 2026 organizado por el Centro Universitario Tlacaélel (CUT) se convirtió en algo poco común: un espacio de análisis crítico, debate político y formación ideológica al servicio del pueblo. Y en el centro de este encuentro estuvo el ingeniero Aquiles Córdova Morán, quien lanzó un mensaje contundente a la juventud mexicana: dejar la pasividad y organizarse para transformar la sociedad.

Ante cientos de universitarios, académicos e investigadores reunidos en el Centro de Convenciones “Ágora”, el ingeniero Córdova Morán no ofreció un discurso superficial ni frases vacías para quedar bien con los jóvenes. Habló de capitalismo, imperialismo, concentración de riqueza y guerras provocadas por intereses económicos; explicó cómo el sistema actual está entrando en una etapa de decadencia que amenaza a millones de personas en el mundo y, sobre todo, llamó a la juventud a asumir una responsabilidad histórica.

En una época donde las redes sociales, el entretenimiento vacío y el individualismo distraen a las nuevas generaciones de los problemas reales del país, escuchar a un dirigente social convocar a los estudiantes a acercarse al pueblo, organizarlo y elevar su conciencia política, resulta profundamente necesario. Porque mientras gran parte de la clase política utiliza a los jóvenes únicamente como votantes o como mano de obra barata, el ingeniero Aquiles Córdova les habló como una fuerza capaz de cambiar el rumbo de México.

Y quizá ahí radica la importancia de este Congreso Internacional Universitario: demostrar que la universidad no debe ser solamente una fábrica de profesionistas, sino una trinchera de pensamiento crítico y compromiso social. Durante tres días, el CUT reunió más de 100 conferencias, talleres y mesas de trabajo donde estudiantes y especialistas discutieron temas económicos, sociales y políticos que afectan a los pueblos del mundo. No fue un evento para la simulación académica; fue un espacio para pensar colectivamente cómo enfrentar las injusticias que genera el sistema actual.

El mensaje del dirigente antorchista también puso sobre la mesa un tema que pocas universidades se atreven a discutir con claridad: la batalla ideológica. Mientras los grandes medios de comunicación y las potencias económicas moldean diariamente la forma de pensar de millones de personas, el ingeniero Córdova Morán insistió en la necesidad de crear mecanismos de contrapropaganda y formación política que permitan al pueblo entender las causas profundas de la pobreza, la desigualdad y las guerras.

Sus palabras fueron directas: no basta con esperar que otros países o bloques económicos resuelvan los problemas del mundo; cada pueblo debe organizarse y luchar por su propia transformación. Esa idea rompe con la resignación que hoy domina a muchos sectores sociales y devuelve a la juventud un papel histórico que durante años se le ha querido arrebatar.

Por eso no sorprendió que el ingeniero Aquiles Córdova fuera definido alguna vez como “el más culto entre los políticos y el más político entre los cultos de México”. Su intervención en el III Congreso Internacional Universitario no sólo confirmó su capacidad de análisis sobre la crisis del imperialismo; también dejó claro que sigue apostando por la educación política de las nuevas generaciones como herramienta indispensable para construir un país más justo.

La participación de la rectora Atenea Román Serrano reforzó esta visión al señalar que “educar para liberar es un acto de rebeldía”. Una frase que resume el espíritu del Congreso: formar jóvenes críticos, conscientes y comprometidos con las causas sociales, no simples profesionistas adaptados a un sistema injusto.

En un país donde miles de jóvenes viven entre la precariedad laboral, la violencia y la falta de oportunidades, encuentros como el III Congreso Internacional Universitario adquieren un enorme valor político y social. Porque mientras el sistema insiste en enseñarles a competir unos contra otros, ahí se les llamó a organizarse, pensar colectivamente y luchar junto al pueblo.

Y ese, precisamente, fue el mensaje central del ingeniero Aquiles Córdova: la juventud no puede seguir siendo espectadora de la historia. Debe convertirse en protagonista de la transformación social que México necesita.