Torreón. La crisis del agua potable en Torreón continúa generando inconformidad entre ciudadanos, especialistas y autoridades, en medio de señalamientos sobre la politización del tema y los intereses económicos que rodean la administración del recurso. Mientras miles de familias enfrentan problemas de abasto, fugas y baja presión, el debate público se ha intensificado sobre quién es responsable de la situación que atraviesa la ciudad.
De acuerdo con el análisis presentado por especialistas y actores sociales, el problema del agua en Torreón no es reciente, sino resultado de años de sobreexplotación de los mantos acuíferos, infraestructura envejecida y decisiones políticas que no lograron resolver el fondo de la problemática. Además, se advirtió que el tema ha sido utilizado constantemente como bandera política en periodos electorales y disputas entre grupos de poder.
Uno de los principales señalamientos gira en torno al Sistema Municipal de Aguas y Saneamiento (SIMAS), organismo que durante años ha sido cuestionado por ciudadanos debido a cortes constantes, deficiencias en el servicio y presuntas irregularidades administrativas. Habitantes de distintos sectores aseguran que, pese al aumento en tarifas y pagos puntuales, continúan enfrentando problemas de suministro en temporadas de altas temperaturas.
Especialistas también han advertido sobre la creciente presión que existe sobre el acuífero principal de la región, derivada del crecimiento urbano, industrial y agrícola. La extracción excesiva de agua subterránea ha provocado afectaciones ambientales y preocupación por la calidad del líquido que llega a los hogares laguneros.
En medio de este panorama, sectores empresariales y políticos han intercambiado posturas sobre posibles soluciones. Mientras algunos impulsan proyectos de inversión e infraestructura hidráulica, otros consideran que primero debe existir una reestructuración administrativa y mayor transparencia en el manejo del sistema operador.
La problemática del agua se ha convertido en uno de los temas más sensibles para la población de Torreón, especialmente ante las altas temperaturas que se registran cada año en la región. Vecinos y organizaciones civiles coinciden en que el acceso al agua potable debe dejar de utilizarse con fines políticos y convertirse en una prioridad pública enfocada en garantizar un servicio eficiente y sostenible para la ciudadanía.







