Por: Alejandro Salazar
Se está a escasos días de que termine el ciclo escolar 2025-2026. A priori se puede afirmar que, si ha habido cambios, no han sido positivos, es decir, benéficos para la inmensa mayoría de los estudiantes del país. La desigualdad educativa persiste y se agudiza, ¿Cómo se manifiesta el fenómeno? A través de la deserción escolar y el rezago educativo. En este espacio me referiré principalmente a la deserción escolar. Veamos.
La deserción escolar se define como la renuncia a las actividades escolares antes de que concluya e el ciclo escolar (SEP, 2012). La deserción se manifiesta en todos los niveles educativos (básico, medio superior y superior) y están motivadas por causas personales (intrínsecos) y del tipo social, económico, cultural, etc. (extrínsecos).
La deserción afecta al individuo en la imposibilidad de desarrollar plenamente de sus capacidades intelectuales y motrices, además de sus habilidades académicas, culturales y científicas. A la larga se limitan sus oportunidades laborales y de movilidad social. En términos sociales la deserción es perjudicial para una nación dado que aumenta la posibilidad de perpetuar el subdesarrollo económico y la dependencia a potencias extranjeras.
De acuerdo con el censo del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) del periodo 2020-2021, en México se registra un total de 33 millones 600 mil estudiantes matriculados, de los cuales se distribuyen de la siguiente manera: primaria; 13 millones 600 mil, secundaria; 6 millones 300 mil, media superior; 4 millones 900 mil y superior; 4 millones. En Chihuahua se registra una matrícula de un millón de estudiantes; 110 mil en primaria, 190 mil en secundaria, 146 mil en media superior y 137 mil en nivel superior.
Un estudio realizado por el observatorio y Organización no gubernamental (ONG) Educación con rumbo publicado en 2025 reveló que la deserción escolar es una problemática que va al alza anualmente. En el documento se registró la deserción de 994 mil 219 estudiantes durante el ciclo escolar 2024-2025. Lo que representa un aumento significativo del 19.98% con respecto al periodo de 2023-2024, que fue de 828 mil 618 estudiantes.
Este estudio refuerza la problemática planteada en la investigación Situación de la Deserción Escolar en el Sistema Educativo Mexicano realizada por Abdier Roberto Cetina León en 2021, en la que precisa que el mayor índice de deserción escolar se observa en el curso de los estudios de nivel medio superior. Educación con rumbo señala que, en el mencionado periodo, se registró un total de 651 mil 762 deserciones. La región más afectada es la del centro sur del país, históricamente abandonada por el Estado. En Chihuahua la deserción registrada en este mismo periodo, alcanzó una tasa del 13.7% con respecto a su matrícula. Es decir, 14 de cada 100 estudiantes chihuahuenses abandonan sus estudios al ingresar al bachillerato. (El Diario de Chihuahua, 3 junio de 2026).
La tasa es claramente decreciente y es una tendencia, tanto en lo general (a nivel nacional) y en lo particular (en Chihuahua). Si consideramos que el índice promedio de deserción es de 800 mil desde 2020 y sigue en aumento anualmente con una tasa del 20%; aunado a la tendencia de disminución de matrícula de 400 mil estudiantes, equivalente al 1.26% (El Economista, 10 de septiembre 2025), México entraría en una fase de su crisis educativa más profunda y catastrófica en materia educativa y científica en menos de 30 años.
Sí, las variables cuantitativas pueden ser muchas y dependen de los aumentos de las matrículas, puede haber alzas y decrementos en las tasas de promedio de deserción y no toda la matrícula corresponde a un solo grado escolar; sin embargo, considero alarmante el problema por dos cuestiones.
Una: los mexicanos no somos un número. Más de 900 mil jóvenes están siendo víctimas anualmente de una injusticia social y privados consecuentemente de la posibilidad de desarrollar plenamente todas sus habilidades y capacidades humanas, además de no gozar su derecho irrestricto a la educación. Y dos: pese a las variables cuantitativas, existe una tendencia cualitativa; no hay a la luz pública un proyecto educativo serio por parte de Morena ni de la oposición (PRI, PAN) que contemple el problema en conjunto con el resto que la retroalimentan y reproducen. La Nueva Escuela Mexicana (NEM) no ha considerado (ni en la teoría ni en la práctica) a la deserción escolar como una problemática digna de ser atendida.
Por su parte, los activistas del Movimiento Antorchista Nacional (MAN) y la Federación Nacional de Estudiantes “Rafael Ramírez” (FNERRR) día con día realizan actividades en los rincones más remotos de la patria con miles de estudiantes, padres de familia, docentes, artistas y deportistas con base a un proyecto educativo que tiene como base y propósito fundamental: formar mexicanos integrales, científicos, cultos y sanos, de tal manera que sea el impulsor del propio desarrollo de la patria.
Hablar de dicho proyecto, sus características y programas amerita por sí solo un espacio aparte, pero téngase la certeza, estimado lector, que la deserción escolar es una problemática central que se investiga, denuncia y se combate en el MAN día a día; los resultados positivos son cada vez más y más palpables. Estudiante, maestro, padre de familia, me despido diciéndole fraternalmente: ¡Únase a esta lucha, tan necesaria y tan justa!







