Chihuahua, Chih. – La falta de inversión en el sistema de salud pública continúa exhibiendo sus consecuencias más graves en Chihuahua. Ahora, la carencia de camillas en hospitales públicos está afectando directamente la capacidad de respuesta de las ambulancias de la Cruz Roja Mexicana, cuyos equipos deben permanecer retenidos durante horas e incluso días mientras los pacientes reciben atención médica.
De acuerdo con el delegado estatal de la Cruz Roja, Óscar Corral, al trasladar pacientes a hospitales como los del IMSS, el personal médico solicita que las camillas de las ambulancias permanezcan en las instalaciones debido a que los nosocomios no cuentan con suficiente equipo para recibir a los enfermos.
La situación refleja el deterioro que enfrenta el sistema de salud. Mientras las autoridades presumen avances, la realidad es que hospitales saturados y con recursos insuficientes obligan a improvisar soluciones que terminan afectando a toda la cadena de atención de emergencias.
Cada camilla retenida significa una ambulancia con menor capacidad para atender nuevos llamados. En algunos casos, estos equipos son devueltos hasta tres días después, generando complicaciones operativas para una institución que depende principalmente de donativos ciudadanos para mantenerse en funcionamiento.
Las camillas utilizadas por Cruz Roja tienen un costo de entre 10 mil y 13 mil pesos, y aunque la institución cuenta con reservas, estas resultan insuficientes ante una problemática que no debería existir. El problema no radica en la voluntad del personal médico, sino en la falta de presupuesto e infraestructura que durante años ha debilitado al sector salud.
El propio delegado reconoció que el sistema está rebasado y cuestionó la falta de respuestas por parte de las autoridades responsables. La escasez de equipo básico en hospitales públicos evidencia una crisis que termina afectando tanto a los pacientes como a los cuerpos de emergencia que intentan salvar vidas.
Mientras no exista una inversión suficiente para fortalecer hospitales, ampliar la infraestructura y dotar de equipamiento adecuado a las instituciones médicas, los ciudadanos seguirán pagando las consecuencias de un sistema que opera al límite de sus capacidades.






