#Opinion//Mundial de Fútbol México 2026

junio 19, 2026

Estrategia de distracción y cortina de humo

Por: Pedro Pérez Gómez

Una vez más, México es sede de un Mundial de fútbol. Compartirá con Estados Unidos y Canadá este acontecimiento deportivo: serán 104 partidos con la participación de 48 selecciones nacionales. De ellos, 78 se jugarán en Estados Unidos, 13 en México y 13 en Canadá.

Este gran acontecimiento, tan difundido en redes sociales y en todos los medios de comunicación, está planeado no para que se divierta el pueblo trabajador, sino para adormecer la conciencia política de la clase trabajadora y generar jugosas ganancias para unos cuantos multimillonarios internacionales que controlan y manipulan el deporte. En este caso, el fútbol es utilizado para desviar la atención pública y para que la gente olvide el baño de sangre que estamos viviendo a nivel nacional e internacional.

Quieren que aceptemos la forma en que nos explotan, que nos resignemos a la pobreza y a la desigualdad. El sistema, y en nuestro país particularmente la llamada Cuarta Transformación y el gobierno federal, no quieren aceptar la realidad y recurren a estas argucias para que olvidemos las miles de personas desaparecidas, el aumento de la inseguridad y la corrupción que alcanza incluso a gobernadores, presidentes municipales y diputados.

Con el argumento de que tienen “otros datos”, justifican los problemas actuales culpando al pasado. Pero la realidad es cruda: la economía no crece al ritmo necesario, la inseguridad sigue afectando a amplias regiones del país, el sistema de salud enfrenta graves carencias, faltan medicamentos en hospitales públicos y la educación mexicana continúa rezagada frente a muchas naciones del mundo.

Con estos resultados, las perspectivas para 2027 se ven complicadas. Los propios organismos oficiales informan que la economía atraviesa dificultades, situación que también reconocen diversos organismos privados. La deuda pública continúa creciendo, Pemex enfrenta problemas financieros cada vez más graves y las transferencias monetarias, lejos de resolver los problemas estructurales, no han logrado impulsar un crecimiento económico sostenido.

México es un país rico en recursos naturales, pero éstos se están agotando o son aprovechados por unos cuantos. Además, las decisiones antidemocráticas a las que recurren algunos gobiernos para mantenerse en el poder y evitar la alternancia política representan un peligro para la estabilidad social. Esta actitud no es exclusiva de México; puede observarse también en distintas partes del mundo. El gran capital, en medio de sus crisis económicas y políticas, no duda en intervenir, presionar o incluso promover conflictos para apropiarse de recursos estratégicos.

Mientras tanto, en México el pueblo sigue manifestándose. Se cierran carreteras, los campesinos denuncian la falta de apoyos, las madres buscadoras exigen justicia, los maestros luchan por mejores salarios e instalaciones, los colonos protestan por la falta de agua potable y millones de personas padecen desempleo o empleos precarios. La mayor parte de los nuevos empleos son informales y miles de mexicanos abandonan el país en busca del llamado sueño americano.

Las carreteras están deterioradas e inseguras. Los gobiernos, sin importar el nivel o el partido político al que pertenezcan, cada día ofrecen menos apoyo a la población. En muchos casos la respuesta es simplemente: “no hay recursos”. Con frecuencia culpan al propio pueblo de su situación, argumentando que la pobreza existe por falta de esfuerzo, de inteligencia o por supuestos defectos personales.

Sin embargo, todos los días los medios de comunicación presumen las enormes ganancias empresariales, la existencia de algunos de los hombres más ricos del mundo, como Carlos Slim y Ricardo Salinas Pliego, así como la riqueza minera, petrolera, forestal y turística del país.

El problema es que sí se produce mucho, pero para beneficio de unos cuantos. Los mayores beneficios se concentran en manos de grandes capitalistas internacionales y de una pequeña élite nacional. El gobierno mexicano ofrece toda clase de facilidades a los grandes inversionistas, mientras que para los pequeños empresarios y productores existen innumerables requisitos y obstáculos.

El ejemplo más claro es el propio Mundial. La FIFA obtendrá miles de millones de dólares por derechos de televisión, patrocinios, venta de boletos y productos asociados al torneo. Mientras tanto, México recibirá principalmente una derrama económica temporal y la creación de empleos eventuales. La FIFA goza además de beneficios fiscales y de condiciones especiales negociadas con los países anfitriones. También controla amplias zonas alrededor de los estadios y restringe la actividad comercial de pequeños vendedores y comerciantes locales.

Para el pueblo, el Mundial representa gastos desproporcionados y una lógica de mercado orientada a generar ganancias multimillonarias para la FIFA y las grandes corporaciones, mientras continúan sin resolverse problemas fundamentales como la pobreza, la inseguridad, el rezago educativo y la falta de servicios básicos.

El gobierno federal y varias administraciones estatales han dado prioridad a la organización del torneo por encima de la atención de necesidades urgentes de millones de mexicanos. Por eso, en el fondo, el Mundial funciona también como una cortina de humo que favorece los intereses del gran capital. Los principales beneficiarios serán la FIFA y corporaciones multinacionales como Coca-Cola, McDonald’s, Adidas, Nike y otros grandes grupos empresariales.

Para el pueblo, los romanos ofrecían “pan y circo”. En nuestro caso, pareciera que sólo hay circo, porque el hambre y las carencias siguen presentes en gran parte del país. :::

Observación importante: en el párrafo donde mencionas cifras específicas de ingresos de la FIFA (“13 mil millones de dólares”, “4 mil millones por televisión”, etc.), convendría verificar la fuente original antes de publicarlo. Las estimaciones han variado con el tiempo y algunas proyecciones no coinciden exactamente entre organismos y medios especializados. Si me indicas la fuente de esos datos, puedo revisarlos y actualizarlos con precisión.