Por: Pedro Martínez Coronilla
Hace algunos días, la revista Buzos de la noticia, dio a conocer la grave situación que atraviesa México, con el aumentó del 11% en la importación de maíz amarillo y transgénico de los Estados Unidos, llegando a una cifra de tres millones 952 mil 249 toneladas de maíz, en los dos primeros meses de este año, según datos de la Secretaría de Economía y del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA, por sus siglas en inglés).
Asimismo, detalló que el volumen representó ingresos por 895 millones 825 mil dólares para empresas estadounidenses, 9 por ciento más que los 822 millones 117 mil dólares reportados un año antes.
Sobre todo, nos hacemos más dependientes de los Estados Unidos, la famosa soberanía nacional es cada vez una consigna vacía del gobierno mexicano.
Este enorme negocio es para las principales corporaciones como Bayer, DeBruce, Bunge, Daniels Midland y Bartlet Grain, supera los cinco mil millones de dólares anuales.
La Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR, por sus siglas en inglés) señaló que en febrero de 2023 siendo presidente López Obrador, Mexico prohibió el uso de maíz transgénico en la elaboración de alimentos. El país retiró las restricciones en febrero de 2025 tras el panel de resolución de controversias impulsado por el gobierno estadounidense.
Pero la política neoliberal del gobierno federal, no solo se refleja en el abandono a los campesinos de todo el país, sino también a los ganaderos de Durango, Coahuila, Chihuahua y Sonora, que exportan ganado en pie a los Estados Unidos, pues las restricciones sanitarias se han agudizado por el brote del gusano barrenador detectado en 2024. Las autoridades mexicanas dejaron de producir mosca estéril en Metapa de Domínguez, en el estado de Chiapas, que es la única salida para el combate a dicha plaga.
Productores mexicanos denuncian también, la importación de ganado de Centroamérica, a precios por debajo del mercado nacional y sin las debidas revisiones sanitarias, dicho ganado cruza la frontera sur y por barco hasta el puerto de Mazatlán, en el estado de Sinaloa.
Ese ganado llega al municipio de Tlahualilo, Durango, a un mega rastro de la empresa SuKarne, el ganado muy deteriorado se le alimenta durante meses en sus enormes corrales para ganar peso y sacrificarse, se exportarse a más de 16 países. Sus principales destinos son Estados Unidos, Japón, Canadá y países de Medio Oriente.
De manera por demás tardía, el gobierno federal anuncia que restablecerá la planta de Chiapas, para la producción de mosca estéril, y prevén que el comercio de ganado en pie con Estados Unidos se restablezca en 2027.
Tanto la OCDE como la FAO proyectan que para 2035 la producción de carne de res en México aumentará 6 por ciento, mientras que las importaciones de carne disminuirán 11 por ciento.
También se prevé que la exportación de ganado vivo se reduciría por completo y provocando la ruina de los ganaderos del norte del país.
Las grandes empresas transnacionales avanzan en el campo mexicano, desplazando a los productores mexicanos y aumentando nuestra dependencia económica principalmente a los Estados Unidos.
El discurso hueco de la soberanía nacional de la 4T, se exhibe una vez más, necesitamos un gobierno emanado del pueblo organizado y hacer a un lado a los impostores.







