Por: Judith Alonso Avilés
Como es ya del conocimiento público, en el marco de la conmemoración del día del maestro, durante el evento realizado en la sede de la Secretaría de Educación Pública, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, anunció un incremento salarial del 9% para el personal de educación básica a nivel nacional. La medida tendrá efectos retroactivos a partir del 1 de enero de 2026.
El anuncio fue antecedido por intervenciones del Secretario de Educación, Mario Delgado, del dirigente nacional del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) Alfonso Zepeda Salas y una maestra de Michoacán, los cuales, coincidieron en alabar a la profesión magisterial con exagerado romanticismo, también coincidieron en que ninguno hizo una petición enérgica de aumento salarial, sus discursos más parecían no solo agradecer de antemano lo que se dignaran aumentar, sino respaldar el anuncio del mismo, con lo cual demuestran una vez más, ahora sin impudicia alguna, de qué lado están, del lado del gobierno, y no con el magisterio que dicen representar.
A lo que quiero responder con todo el significado que contiene el dicho popular: ¡hechos son amores y no buenas razones! Pruebas al canto: 𝗣𝗿𝗶𝗺𝗲𝗿𝗼, el aumento está muy por debajo del aumento al salario mínimo acordado para el 2026, que fue arriba del 13%, lo que demuestra que, pese a la palabrería, en los hechos, a los maestros se les trata peor que al resto de los trabajadores de nuestro país, lo que hace patente su insuficiencia para ir a la par con la inflación, con el aumento de los precios de todas las mercancías necesarias para la vida de los trabajadores de la educación. 𝗦𝗲𝗴𝘂𝗻𝗱𝗼: aunque la presidenta no lo menciona así, todos sabemos que el aumento del 9% no es todo al salario base, un porcentaje se va a las prestaciones, otro a los descuentos, como el del Impuesto Sobre la Renta (ISR), los sindicales, etcétera; de tal manera que este 9% va quedando en un 5 o 4 % al salario y si lo analizamos respecto al crecimiento de la inflación, queda en nada.
Estas son algunas razones por las que me uno a las protestas de mis compañeros maestros y a su muy justificada indignación y descontento que anuncia movilizaciones, marchas y plantones,
Y, en el mismo sentido, hago un llamado para que el magisterio se organice y luche con Antorcha Magisterial por sus intereses y los de la sociedad, que, en muchos puntos, son los mismos, para formar una verdadera vanguardia revolucionaria para todos los trabajadores de México.







