Torreón. Cada temporada de lluvias vuelve a exhibir una de las principales deudas de infraestructura que enfrenta Torreón: la falta de un sistema de drenaje pluvial eficiente. Las precipitaciones, incluso aquellas de corta duración, provocan severas inundaciones en distintos sectores de la ciudad, afectando la movilidad, el patrimonio de las familias y la actividad económica.
A pesar de que el problema ha sido señalado durante años por especialistas, ciudadanos y autoridades, la construcción de un drenaje pluvial integral sigue sin concretarse. Diversos proyectos han sido anunciados a lo largo de distintas administraciones, pero la falta de recursos y de cumplimiento de requisitos técnicos ha impedido que la obra avance.
Las consecuencias son evidentes cada vez que se registran lluvias intensas. Calles convertidas en ríos, vehículos varados, viviendas inundadas y pérdidas económicas forman parte del panorama recurrente en numerosas colonias de la ciudad. De acuerdo con estudios y reportes locales, las inundaciones representan uno de los fenómenos que más impactan la infraestructura urbana de Torreón.
Especialistas han advertido que gran parte del agua de lluvia termina acumulándose en las calles o ingresando al drenaje sanitario debido a la falta de infraestructura adecuada para su captación y conducción. Esto no solo genera encharcamientos, sino que también incrementa la presión sobre los sistemas de alcantarillado existentes.
Los habitantes de las zonas más vulnerables aseguran que viven con incertidumbre cada vez que el pronóstico anuncia precipitaciones. Muchas familias colocan barreras improvisadas para evitar que el agua entre a sus hogares, mientras otras han sufrido daños constantes en muebles, electrodomésticos y viviendas.
Aunque las autoridades han reconocido la necesidad de una obra de gran magnitud para resolver el problema de fondo, el proyecto de drenaje pluvial continúa sin contar con financiamiento suficiente para su ejecución. Mientras tanto, miles de laguneros siguen enfrentando año tras año las consecuencias de una infraestructura que resulta insuficiente ante las lluvias.
La problemática ya no puede considerarse únicamente una molestia temporal. Se trata de una situación que afecta la seguridad, la economía y la calidad de vida de los ciudadanos, quienes demandan una solución definitiva para evitar que cada lluvia convierta nuevamente a Torreón en una ciudad inundada.







