Por: Carlos Martínez Leal
Son ya 20 años de trabajo incansable y tenaz, haciendo realidad una añeja demanda de educación media superior, de los hijos de colonos y campesinos, que, por la lejanía de sus poblados, de las cabeceras municipales, la falta de recursos económicos, el deterioro de la seguridad, etc. les era imposible acceder a ella y aspirar a cursar una carrera universitaria.
La falta de esta opción educativa, llevaba a los padres y jóvenes a buscar alternativas como salir a trabajar a: Estados Unidos, (la más socorrida), a la capital del Estado, Cd. Victoria, o a ciudades como Tampico, Reynosa, Monterrey o quedarse en el poblado o municipio a trabajar de jornalero en la hortaliza, albañilería, en el limón o la naranja.
Son 5 mil más o menos, la juventud estudiosa, que gracias a la lucha ha podido terminar su preparatoria, su bachillerato; un importante número continuó sus estudios, y se convirtieron en profesionistas que hoy impulsan el desarrollo no solo de su familia, sino del municipio, estado o del propio país. Además de su formación académica, se les acercó a la cultura y las bellas artes: poesía, baile folclórico, danza, oratoria, música y al deporte, logrando una formación integral.
Formación integral necesaria e indispensable, para lograr que: el adolescente, el joven, sea capaz de discernir los problemas de la época histórica que le ha tocado vivir, y que los conocimientos adquiridos lo lleven a tomar el papel trascendente que debe jugar como sujeto activo, capaz de ser impulsor de un cambio en la mentalidad primero de él, y enseguida del pueblo trabajador -a quién debe su educación- para que se organice y luche.
Por ello, el conocer la historia de cómo el pueblo: campesinos, colonos, amas de casa, del poblado, ejido, colonia, municipio, en el que nació o vive, se preocupó por lograr el ciclo completo de educación -jardín de niños, primaria, secundaria, media básica y, bachillerato, media superior – en la comunidad, les permite tomar partido e incorporarse a “La Lucha Por La Educación del pueblo trabajador” y ya no solo por “su” educación de él o de ella.
Ese espíritu que se forjó en la juventud estudiosa de la primera mitad del siglo XX, se ha perdido, la misma mística de compromiso social, de liderazgo del maestro, del profesor, también ha pasado a segundo y hasta tercer término, e incluso ha desaparecido, pues todo se ha monetizado, todo se paga, hoy hasta para educarse, hay que recibir un pago, disfrazado de beca.
Por ello es importante recordar el espíritu juvenil con que enfrentó su tarea de prepararse, el “Prometeo de Tréveris” como le llamo Günter Radczum.
Era el 16 de agosto de 1835, es decir hace 191 años, en la ciudad de Tréveris de la Provincia de Renania en la Cuenca del rio Mosela, el joven estudiante Carlos Enrique Marx, de escasos 17 años con tres meses, se enfrentaba a la prueba que examinaría sus posibilidades para continuar con sus estudios profesionales.
“Reflexiones de un adolescente al elegir una profesión.”
“…En su profesión, el hombre no solo debe ambicionar el logro de su felicidad, sino también buscar la felicidad de todos los seres humanos. Por eso, al elegir una profesión, el bienestar de la humanidad y nuestro propio perfeccionamiento deben ser las pautas fundamentales. Si el hombre crea solamente para sí mismo, podrá ser un famoso científico, un gran sabio, un excelente poeta, pero jamás será realmente un ser grande y perfecto…”
“…Si hemos elegido el lugar, en el cual podemos ser más útiles a la humanidad, entonces no podrán agobiarnos los trabajos, porque solamente son sacrificios por todos; entonces no disfrutamos una alegría pobre, limitada, egoísta, sino que nuestra felicidad pertenece a millones, nuestros hechos viven en silencio, pero perduran eternamente…”
Así expresaba Carlos Marx su idea, su sueño de una sociedad en la que los hombres vivieran libres, en igualdad y fraternidad. ¡Cumplió el adolescente: Su obra -editada en 1867-, “El capital”, explica que es el trabajador, el pueblo trabajador, el creador de la riqueza y que la debe usar, ¡para lograr construir una sociedad más justa y equitativa!
Ahora a 159 años, varios países se acercan a este sueño, y los adolescentes y la juventud, avanzada -como Carlos Marx a sus 17 años- deben continuar luchando por hacerlo realidad. En Alemania un Cenáculo se pronuncia por restringir las obras de Marx. En Estados Unidos de Norteamérica, Donal Trump -su presidente- a sacado una lista de libros, prohibiendo su lectura.
Pero, sin la educación de los adolescentes y los jóvenes, sin su idealismo, sus sueños y su lucha por su preparación, el pueblo está condenado a seguir postrado. Por ello, felicitamos a los jóvenes estudiantes de la Federación Nacional de Estudiantes Revolucionarios Rafael Ramírez, (FNERRR) que, con su esfuerzo y su lucha, lograron graduarse como bachilleres este año y encaminar sus pasos a estudiar una carrera universitaria, pero continuar luchando con su pueblo. Siguiendo el gran ejemplo del joven Aleman.







